A través de relatos breves y ágiles, esta obra nos invita a mirar más allá de la superficie y a dudar de lo cotidiano. En sus páginas, cualquier situación rutinaria —como una comida familiar o una charla entre presos— se transforma en un espacio entre el sueño y la realidad, capaz de provocar desde una carcajada hasta un estremecimiento. Con un sutil humor negro, Cerecedo explora las emociones y los rincones más profundos del alma, recordándonos que en este libro se puede dudar de todo, excepto del placer de la lectura.


